Perseguir un sueño

 Apague la luz, con decisión, al igual que conecté la alarma, como tantos días. Entonces, crucé la puerta y salí del despacho, sin mirar atrás, ni un instante, a riesgo de convertirme en estatua de sal.

            Tomé aire, y murmuré un adiós, o quizá hasta siempre. Y decidí llevarme por equipaje, lo mínimo. Algún trasto viejo, objetos personales, muchas experiencias y unos cuantos amigos, de los que fueron mis compañeros y clientes, durante los 17 últimos años de mi reciente vida.

            Tomé aire de nuevo, y miré al frente, dejando que algo se moviese en mis entrañas. Mi sonrisa, mi inconfundible sonrisa que pensaba había perdido, afloró a mis labios, y a mis ojos, y a cada poro de mi piel.

            Me siento  libre y feliz, por dejar atrás una tremenda losa, por decir hola a mi nueva vida profesional, en la que he decidido ser yo quien tome las riendas, con mis nuevos compañeros de travesía. Con los que juntos, decidiremos cuál es el camino a seguir. Acertando y errando, pero con nuestras propias decisiones, desde lo alto de la cofia.

            Me siento feliz, por recuperar parte de mí, que poco a poco iba muriendo, por retomar viejos sueños dormidos, por poder decir adiós a la banca, y sin embargo, hasta siempre a quienes han estado y seguro estarán mucho tiempo a mi lado.

            He abierto una vieja agenda, sin estrenar. La he conservado desde hace muchos años, a la espera de que llegase este momento. Releo la única página escrita, es una dedicatoria que conozco de memoria:

24 de diciembre de 1994,

   A mi sobrina preferida, de su tío cholo, para que le recuerde cuando tenga su bufete...

            Hay algo más dentro, una tarjeta con la imagen de los angelitos de Miguel Ángel, qué curioso, es la misma imagen un día adornó el cuadro del dormitorio del que hoy es mi marido, cuando yo le conocí, y que hoy luce en el salón de nuestra casa. ¿Tocaré el cielo con las manos?

            También hay una vieja foto de carnet, de una buena amiga... no me lo puedo creer, ella también empieza en estos días una nueva vida.

            Adiós, malos momentos, adelante buenos recuerdos, hasta luego a mis compañeros, HOLA a mi nueva etapa en la abogacía.

            Y en mi mente, resuena otra vez la canción de Loquillo: La vida es, de los que arriesgan, de los que comen a mordiscos la manzana, y yo hoy, me la voy a comer de un bocado!!!!

            Feliz fin de semana, con su permiso, estaré ocupada acariciando un sueño por fin alcanzado y preparando la mochila, para recorrer , este nuevo camino…

Hola a todos, bienvenidos a mi blog

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Hoy: 25, Jun, 2017