SEGUNDA SEMANA SOLOS

Querid@ desconocid@:

Empieza la segunda semana de reclusión por el maldto Coronavirus, y pienso:

¿Qué puede hacer uno cuando, en esta situación, de repente descubre que su vida está montada sobre una gran mentira?

¿Cómo explicar que de verdad no sabias que era así?

¿Qué pasa por tu cabeza para negar durante años y años que algo no va bien?

Eso me ha pasado a mi este 22 de marzo de 2020, el mismo día que anunciaron que el Estado de Alarma que se había declarado hacia una semana, y había puesto nuestra vida patas arriba, se prorrogaba por 15 días más. El mismo 22 de marzo que por cosas de la vida no podíamos velar a la que había sido mi suegra durante 14 años. El mismo 22 de marzo que decidí que quería seguir viviendo, aunque de alguna forma, yo también hubiese muerto tres meses atrás…

Fechas y fechas, y mas fechas se agolpan sobre mi cabeza… ¿Por qué demonios cuando no tengo palabras para expresar el dolor que me rompe, aparecen números por todas partes?

Y silencio mucho silencio, y una sensación de soledad que solo tengo cuando buceando, alcanzo el estado de flotabilidad neutra. Ese momento en el que sin el más mínimo esfuerzo te mantienes bajo el agua, dejándote llevar sin más. Ese momento en el que te relajas por completo y no oyes nada a tu alrededor mas que tu respiración, cuando solo el ancho océano si abre ante ti sin límites y te sientes muy solo allá abajo. Ese momento en el que todo se detiene, que no tienes consciencia de tu cuerpo pues la gravedad ha desaparecido. Cuando cierras los ojos, y no hay nada, absolutamente nada a tu alrededor, solo el agua, las burbujas que expulsas por el respirador y una leve conciencia que te obliga a seguir respirando para sobrevivir.

Sería un tópico decir que este  22 de marzo vuelve a ser el primero de mi vida, pero desde luego, si será el primero en el que vuelva a tomar el control, a escribir el guion de mi vida, el que recupere de algún lugar dormido el alma indómita que siempre ha habitado en mi, el que me ha hecho ser quien soy, el que me ha hecho enfrentar cada bache y cada alegría de mi vida con la intensidad que merece vivirse esta vida.

Pensaba que este aislamiento obligado nos hacia estar muy solos, pero no es verdad… aislamiento es el que nos imponemos nosotros cada día con un estrés insano por ser los primeros, lo mejores en casa, en el trabajo, como padres, madres, esposas y maridos, el mejor amigo, el mejor padre o madre… la carrera por llegar a un destino sin disfrutar del camino.

La cuarentena, me ha obligado a tomarme un tiempo para pensar, para empatizar con los que también están en casa solos, o acompañados pero muy solos. Para reflexionar sobre lo importante y sobre lo que no lo es, sobre lo que quiero y a dónde, y con quien quiero ir, por eso, hoy estoy mas cerca de quien quiera estar cerca de mi. Para saber, que esta no es esta la segunda semana que estamos solos, sino que lo llevamos mucho más...

Por eso, este 22 de marzo que otros muchos tampoco podrán despedirse de quienes aman, quiero dejaros con las palabras que me recordó mi madre y me dieron consuelo en un momento como hoy:

“No os acerquéis a mi tumba sollozando, no estoy ahí ... Estoy en el viento que os acaricia, en las estrellas que brillan de noche sobre vuestros hogares, en la sonrisa de vuestros hijos, en los pájaros que cantan en vuestras ventanas... En el calor del sol... Por eso... No os acerquéis a mi tumba sollozando, no estoy ahí ... Estoy en vuestro recuerdo y en vuestro corazón.”

Por eso, este 22 de marzo he vuelto a escribir.