A SOLAS CON PAPA

       Son muchos los años, que este relato ronda de un papel a otro, despues a un archivo en el ordenador..,. cuando lo empecé, tenia claro porque lo escribia, pero no sabia como avanzar, hasta que de repente me di cuenta que habia algo verdaderamente importante que contar. Bueno, que contarle, a mi padre, que para quienes no me conoceis personalmente, no sabreis que hace unos años le perdí, de forma inesperada, coincidiendo además con uno de mis peores momentos personales, sin embargo, al poco tiempo, las cosas cambiaron, nunca serán iguales sin él, pero de nuevo, había mil cosas por las que vivir, y por eso, decidí seguir con este relato, que empezaba asi:

           - Tienes las manos frías, me parece raro para esta época del año, y con el calor que hace…- le dije sosteniendo sus manos entre las mías.

                Pero no era una caricia extraña. Recuerdo que sentí el roce de sus dedos un poco ásperos, como siempre, por los restos de polvo y pintura, propios de los artesanos que trabajan con mimo la madera. A pesar del calor y de que era verano,  pensé en las frías  tardes de invierno de León, cuando llegaba a casa después de su paseo, y me tocaba la cara  acercándose por detrás del butacón, haciéndome saltar de un respingo por la impresión de sus dedos helados sobre mi rostro encendido por el calor de la calefacción de carbón, que aun se atiza en la casa de mis padres.

                - ¿Sabes que estás guapísimo con esta ropa?  Te favorece mucho el blanco cuando estas moreno?

                Ya han pasado siete años, pero es como si en algún rincón de mi alma, ese tiempo jamás hubiese transcurrido, y me empeño en seguir descolgando el teléfono para contarle algo que ha sucedido.

                Me empeño en decirle  a la peluquera, que no se olvide de darme las mechas en las patillas en invierno, que se me oscurecen mucho, y entonces mi padre, se daba cuenta. ¿Cómo olvidar su riña aquella vez, por estar pasando la tarde con él en el hospital en vez de ir a la peluquería.  Cómo si hubiese algo más importante que estar a su lado en esos momentos. Le encantaba presumir de chicas guapas, y bromeaba diciendo que los médicos me hacían más caso a mí que a él…¿sería una señal o solo casualidad lo que pasó después?

                Ayer vi una película un tanto extraña, trataba de una pareja cuyo destino se cruzaba y se enamoraban perdidamente, pero una especie de ángeles, trataban de separarles constantemente, alegando que no podían estar juntos, porque su destino estaba escrito y era diferente…pero ellos luchaban por seguir juntos a pesar de todas las dificultades. Curiosamente, ella era bailarina…

                Entonces pensé en como encontré yo a la persona que hoy da sentido a mi vida, y me hace sentirme viva y feliz cada día, y me di cuenta, que nunca te lo había contado, y sé que te alegrarás de saberlo.

                ¡Papa, tengo que contarte algo extraordinario!, ¿te acuerdas cuando me quedé tan delgada que todos pensaban que estaba enferma? ¿Aquella época en la que mamá pensaba que estaba enfadada con ella porque la evitaba? Porque siempre quería estar sola… Fueron tiempos duros, tú te acababas de ir, y él intentaba por todos los medios que me quedase sola pensando que así podría recuperarme. Las discusiones eran horribles. ¿Te imaginas? Yo, que no soporto los gritos. Salía huyendo cada vez que venía, afortunadamente eran muy pocas las veces que estaba en la ciudad. Pero cada vez que venía, era muy duro, ni siquiera tenía claro hasta donde sería capaz de llegar, por eso, cuando las cosas se ponía feas, cogía la moto, y buscaba una carretera con curvas en la que descargar la angustia que me generaba, la pasaba de 12.000 vueltas para con el sonido del motor, tapar los horribles insultos, hasta llegar a algún lugar lejano y solitario, o algunas veces, hasta la casa del algún amigo, con el que poder desahogarme, antes de ver de nuevo a mamá, para que no notase nada.

                Por entonces, yo también pensaba que algo o alguien se confabulaba para que yo no pudiese ser feliz, me sobrecargaba con responsabilidades que me hiciesen superar cada día. Hasta que alguien, me hizo ver que debería decir basta.  Y lo hice, pensando que me quedaría sola, pero eso era mucho mejor que la vida que tenía al lado de ese imbécil que prefería destruirme a saber que no le quería. Me puse en pie, como tantas veces, nos caemos para recordar  como tenemos que levantarnos ¿no?

                Compré una casa, que por algún motivo, supe desde el primer momento, me traería suerte, y así fue.

                -¿Te imaginas?  Me fui unos días de vacaciones, en cierto modo, a buscarte, pues regresé a la casa donde decidiste decir adiós. Perdona, supongo que tu no lo elegiste. Pero allí  te siento tan cerca…

                Como te decía, me fui unos días  a la casa de la playa,  y a la vuelta, un bendito catarro hizo que se cruzara de nuevo en mi camino, como en la película. Puede que estuviese escrito que no era para mí, y numerosas dificultades se cruzaron en nuestro camino. Pero desde el primer instante que me miró de aquela manera, fue como si volviera a vivir. Es cierto que hace años que le conocía, incluso me había abrazado una vez, cuando tú te fuiste, y fue un abrazo mágico, tan fugaz y tan intenso a la vez… habían pasado dos años desde ese breve encuentro.

                Por eso, cuando aquel lunes de abril, nos volvimos a ver, él comprendió que no solo estaba enferma, por un virus, mi mala cara no era por la alergia, sino que mi corazón estaba tocado.

                Fue cordial y amable, como siempre, pero después de reconocerme  y entregarme una receta, me preguntó por mí. ¿Puedes creértelo? Sabía que me pasaba algo. Empezamos a hablar, y le conté algunas cosas que no había dicho a nadie. Y después de meses, hundida,  en lo más profundo, tuve la sensación de haber aligerado lastre, de haber sido capaz de cerrar una puerta, y quizá abrir otra.

                Por eso, al irme de su consulta, y llegar a casa, olvidada de mi receta, decidí que tenía que volver a verle, tenía una excusa perfecta, ni siquiera sabía si debía seguir con el tratamiento anterior o dejarlo, o…

                Fui al día siguiente, temprano, pero aun no había llegado, y yo no podía esperar más, por eso, en un impulso, le deje mi teléfono a su secretaria y le pedí que se lo entregase al doctor, necesitaba hablar con él.  Al salir, me sentí ridícula y pensé que no me llamaría… pero, pero lo hizo, y me llamó desde su móvil a media tarde, y me preguntó si no me importaba que me llamase a última hora.

                Yo iba conduciendo en dirección a mi nueva casa, los pintores tenía que ir para decidir los colores…de mi nueva vida…

                (Continuará)

http://www.youtube.com/watch?v=VqyW1XQrNhk

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